sábado, 17 de enero de 2015

EL MOZART DE LA PSICOLOGÍA: VYGOTSKI

La raza humana, para Vygotski, se caracteriza por una sociabilidad primaria. En la época de Vygotski este principio era una hipótesis puramente teórica. Sin embargo, actualmente, la tesis de una sociabilidad primaria y, en cierto grado, genéticamente determinada, tiene casi la confirmación de un hecho científico. Como expresaría Henri Wallon: “El (individuo) es genéticamente social” (Wallon, 1959). Desde mi punto de vista, el ser humano tiene un principio y un fin social. Venimos predeterminados para interactuar con el resto de seres humanos y poder desarrollarnos y ejercer nuestras actividades en directa relación con ellos. Sin una finalidad social, nuestro objetivo vital sería simplemente la supervivencia. Por génesis y por naturaleza los seres humanos no podemos existir ni desarrollarnos de forma aislada; tenemos nuestra prolongación en los demás; de modo aislado no somos seres completos. Como Vygotski escribía en 1932: “Por mediación de los demás, por mediación del adulto, el niño se entrega a sus actividades. Todo absolutamente en el comportamiento del niño está fundido, arraigado en lo social.” Y prosigue: “De este modo, las relaciones del niño con la realidad son, desde el comienzo, relaciones sociales.” De esto se desprende que el desarrollo de los humanos únicamente puede explicarse en términos de interacción social. Para el desarrollo del niño, principalmente en su primera parte de la infancia, lo que reviste total importancia son las interacciones asimétricas, es decir las interacciones con los adultos portadores de todos los mensajes de la cultura. Este tipo de interacción se basa en los signos con una primera función comunicativa y luego como herramienta de organización y comportamiento. Y es aquí en total acuerdo con Vygotski, donde la interacción social desempeña un papel formador y constructor. Es lo que Vygotski asocia a la necesidad de algunas categorías de funciones mentales superiores (atención voluntaria, memoria lógica, pensamiento verbal y conceptual, emociones complejas, etc.) de la contribución constructora de las interacciones sociales para constituir el proceso de desarrollo. Debido a su temprana muerte y del desconocimiento y censura de muchas de sus publicaciones, su teoría no ha salido en muchos de sus aspectos más teóricos y no ha sido suficientemente elaborada ni aplicada. No obstante, pienso que cualquier reflexión crítica que pudiera formularse sobre la teoría de Vygotski debería centrarse en la ausencia de crítica de las instituciones (o de los “instrumentos”) sociales y culturales. Y es que las relaciones sociales, cuando han sido perturbadas (en el contexto social, el entorno directo o la familia), pueden dar origen a patogenias graves, gracias justamente a los mecanismos de acción descubiertos por Vygotski. A su vez, los “instrumentos” culturales, nuevamente gracias a los mecanismos señalados por Vygotski, no sólo pueden ser agentes de formación mental, sino también de formación del desarrollo (por ejemplo, en el caso de la formación de las mentes dogmáticas, pasivas y de corto ámbito), y ello precisamente porque los individuos han mantenido interacciones con los productos de la cultura que eran portadores de esos instrumentos y mensajes profundos. Con ello pienso que puede tener algunos aspectos negativos esta vía, en situaciones de desestructuración familiar, contextos sociales negativos o sistemas sociales orientados, muchas veces de símbolo político o religioso, con un claro ejemplo en las dictaduras. Para ello sería necesario, un análisis crítico de las instituciones y de los agentes socioculturales, además de las instituciones escolares, para que ninguno de ellos se convirtiesen en los factores formadores de desarrollo. Un aporte excelente es en el famoso concepto teórico de Vygotski, de la zona de desarrollo próximo, entendiéndola, como la relación entre las habilidades del niño y su potencial. Sería extraordinario poder guiar a cada niño con el fin de obtener su desarrollo potencial. Conforme está organizado actualmente el sistema de educación, en el que el propio Estado marca un límite potencial en cada curso, además que luego se alcanza o no, según cada clase o centro. Imaginemos dos niños de 8 años. Uno tiene su potencial en 9 años y otro en 11. ¿Por qué los dos tienen que tener un sistema normalizado de alcance máximo de un potencial de 9 años? Todos los alumnos aprenden de sus profesores a través de la interacción social y el lenguaje. Si no fuera importante aprender de este modo con la ayuda y guía de profesores y compañeros no existirían las escuelas. Con ello quiero hacer referencia a la necesidad de que los maestros y profesores interactúen con los estudiantes, además de preocuparse por conocer el entorno social, cultural y familiar del estudiante; y si no lo hacen, se puede afirmar que no son buenos docentes. El trabajo de Vygotski nos ha dejado determinados aportes y aplicaciones a la educación. Desde el conocido andamiaje educativo y su función de brindar apoyo, servir como herramienta y ampliar el alcance del sujeto, que de otro modo serían imposible y usarse selectivamente cuando sea necesario. Además la enseñanza recíproca, consistente en el diálogo del maestro y su grupo de alumnos. El profesor modela las actividades para posteriormente él y los estudiantes turnarse el puesto de profesor como claro ejemplo de nuestras mesas redondas de AED. Y por último, desde el punto de vista de la cognición. En su conducción social el aprendiz, se desenvuelve al lado de expertos en actividades laborales. Los aprendices se mueven en una zona de desarrollo próximo puesto que, a menudo se ocupan de tareas que rebasan sus capacidades, al trabajar con los versados adquieren un conocimiento compartido de procesos importantes y lo integran al o lo que ya saben. Este es un aspecto extendido actualmente en el inicio profesional con un ejemplo muy próximo para todos nosotros con el prácticum. En conclusión, la teoría del psicólogo soviético, formulada hace más de medio siglo, podría perfectamente constituir, gracias a su potencial heurístico, uno de los instrumentos de renovación para la escuela actual.

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIV, nos 3-4, 1994, págs. 773-799

RIVIÈRE, A (1984). La psicología de Vygotsky. Madrid, Visor.1984.

MAPA CONCEPTUAL: LA PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO. VYGOTSKI Y LOS PROCESOS PSICOLÓGICOS

jueves, 20 de noviembre de 2014

LOS MOVIMIENTOS OBREROS Y LA RENOVACIÓN EDUCATIVA

MAPA CONCEPTUAL EN PREZI DE LOS MOVIMIENTOS OBREROS Y LA RENOVACIÓN EDUCATIVA


LOS MOVIMIENTOS OBREROS Y LA RENOVACIÓN EDUCATIVA. LA LLEGADA DE LAS CORRIENTES PEDAGÓGICAS A ESPAÑA. LA INFLUENCIA RENOVADORA EN LOS DIFERENTES TERRITORIOS.

La siempre inacabada historia de la renovación pedagógica española, acoge un rico y variado legado de propuestas que conforman una crónica que discurre paralela al momento histórico, político y social. Así, desde finales del Siglo XIX y principio del XX hasta la Dictadura Franquista, se aprecia la aparición de un amplio número de escuelas de distinta índole, fuertemente influenciadas por el ideario pedagógico de los movimientos obreros (principalmente el socialista y el anarquista) y de las diferentes corrientes pedagógicas internacionales que progresivamente fueron introduciéndose en España.
Los diferentes marcos de discusión actuales que enfrenta la educación sobre cómo dar respuesta con acierto a los nuevos retos que se plantean en nuestras sociedades, demandan una formación pedagógica e histórica sólida que permita aumentar y enriquecer el marco de debate.  Muchas veces, esa evolución pedagógica ha ido en la dirección contraria, tema muy presente en la actualidad, por lo que se genera una necesaria visión de conjunto entre el pasado y el presente. De esta forma, quiero hacer reflexionar al lector en determinados puntos hasta dónde se ha evolucionado, y si reivindicaciones pasadas, son todavía, también presentes.
Al final de la centuria pasada y principios de esta, en una sociedad no favorable a la culturización de las clases bajas, existe el deseo de educarse y de crear una cultura alternativa a la oficial, que sirviera para los objetivos de la lucha de clases. Las clases dirigentes en España siempre sospecharon -y siguen sospechando- que un trabajador culto y formado era una persona crítica, que podía tener tendencia a hacerse preguntas y contestar el orden social. Para las clases dirigentes existía el temor en toda la Península Ibérica de posibles acciones solidarias de los obreros. En este sentido, los activistas consideraban la falta de cultura como un robo de las clases sociales altas, que no permitían la educación de los trabajadores para poder dominarles mejor. La Escuela Moderna de Ferrer i Guardia es una obra eminentemente popular y con un espíritu explícito de agrupar las distintas clases sociales, de ahí su defensa de la “coeducación social” (Capelletti, 1980). Para Ferrer es el respeto de la voluntad física, intelectual y moral del niño (Ferrer Guardia, 1976).
Actualmente, en el siglo XXI, mucha gente creemos que desde las clases dirigentes y desde las altas esferas se pretende dinamitar la escuela pública en detrimento de la escuela privada para disminuir el grado de formación de esas clases más bajas que quizás no tengan los recursos suficientes para permitirse la educación y formación deseada.
Hasta ese momento (finales del XIX y principios del XX), el estado tradicionalista había dejado la educación en manos de la Iglesia, que básicamente se encargaba de la educación siguiendo una interpretación de la religión opuesta al pensamiento crítico y a las demandas sociales. La solución a este problema se encontrará en el tutelaje y la educación obligatoria de los hijos de los trabajadores, y se sucederán las disputas entre Estado e Iglesia para hacerse con ello (Varela y Alvarez-Uria, 1991).
Hoy día, se produce esta misma relación, de una forma obviamente diferenciada por el cambio de época, pero en ocasiones con pocos cambios. Aspectos reivindicados en esa época de entre siglos como la coeducación de sexos, la coeducación social” (Capelletti, 1980), o el laicismo están muy presentes  en el debate pedagógico actual.
En el panorama escolar español, encontramos todavía, desgraciadamente, centros donde no se produce la coeducación de sexos. Además, determinadas corrientes ideológicas abogan por una presencia mucho mayor de la religión en los programas educativos mientras que otros apuestan por una educación laica. Por su parte existe también el debate de la financiación de dichos centros privados/concertados, siendo en la mayoría, de ideario religioso. ¿Debemos pagar todos educaciones sesgadas, retrógradas y adoctrinadoras? Cada corriente política intenta impregnar los programas educativos con su ideario para inculcar ciertas ideas y pensamientos en los educandos con un claro fin adoctrinador, lo cual demuestra que no hemos avanzado nada.
En aquella época, se promocionaban centros de actuación social y cultural como las llamadas “Casas del Pueblo” o “Ateneos” donde se impartían cursos y actividades de tal manera que a menudo eran denominados los “templos obreros”.
Hoy en día vivimos en una situación, en la que toda formación académica requiere de fondos personales para poder llevarla a cabo. Un fuerte impulso a lo gratuito, que se dio en la época no se da en nuestra sociedad un siglo después.
Esta función socializadora también se muestra en el papel preponderante de los grupos juveniles. Las ramas juveniles del partido socialista y del movimiento anarquista eran los principales organizadores de las actividades educativas, y los mayores promotores del movimiento cultural. Las Juventudes Socialistas se convirtieron en algo así como “el frente cultural pedagógico del socialismo español”, en expresión de De Luis Martín (1994, capítulo 9).
Con esta cita de Luis Martín, me gustaría reivindicar el papel protagonista que siempre ha tenido la juventud en todos los cambios sociales, políticos y en la evolución pedagógica de nuestro país. Por ello quiero hacer un llamamiento a los más jóvenes a encabezar una muy necesaria regeneración pedagógica.
Era necesaria una renovación profunda de las instituciones docentes, de la metodología, de los contenidos que se trabajaban en las escuelas.  Había que dignificar a los maestros  dando un salario suficiente y una formación adecuada.
Evidentemente, esto es un hecho también visible en nuestro tiempo actual. Pienso que es necesaria una nueva dignificación de los profesores, y el camino hacia dicha dignificación se debe recorrer dotando a estos profesionales de unas herramientas, materiales, condiciones de trabajo y sobretodo de VOZ en la redacción de los programas educativos.
La Escuela Nueva fue, en esencia, una revisión crítica de los modelos tradicionales de enseñanza, que no servían para educar al niño en el siglo de la industrialización, del progreso y de la democratización. Al igual que pasa actualmente, la escuela del primer tercio del siglo XX sufrió los vaivenes de la política. Políticos de uno y otro signo desmantelaban lo ejecutado por los adversarios como primera justificación de su trabajo.
En esta época que vivimos, predominada por la tecnología y la necesidad de emprendimiento, es necesaria una nueva revisión crítica de los modelos de enseñanza que tenemos, que provienen en gran medida de aquella época de la industrialización y demuestran que la educación plantea necesidades nuevas. Esta revisión debe ser hecha por los que más formación tienen en la materia, y estos agentes son, las profesoras y profesores, las educadoras y educadores, y todos aquellos miembros de la sociedad educativa; y no de los políticos para que hagan de la educación una cuestión política e incluso partidista.

                                                                                                 
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CAIVANO, F. y CARBONELL, J. (1979). La Renovación Pedagógica ayer y hoy. Cuadernos de Pedagogía, 59.

CAPPELLETTI, A. (1980). Francisco Ferrer y la pedagogía libertaria. La Piqueta-Editores Mexicanos Unidos.

ESCOLANO, A. (2002). La educación en la España contemporánea: Políticas educativas, escolarización y culturas pedagógicas. Biblioteca Nueva.

FERRER, F. (1976). La Escuela Moderna. Barcelona: Tusquets.

VARELA, J. y Álvarez Uría, F. (1991). Arqueología de la escuela. La Piqueta, Madrid.